Un verdadero paraíso para los amantes de la naturaleza, el Parque Nacional del Pantano de Saiwa es un remanso de naturaleza boscosa repleto de flores, árboles y aves exóticas. Es también el hábitat del antílope sitatunga, una especie semiacuática rara y en peligro de extinción, y una reserva para el mono de De Brazza, también una especie rara. En este humedal tropical, un mosaico de bosque ribereño, juncos y acacias, con densos juncos y praderas que lo bordean, abunda la avifauna. Entre las aves acuáticas se encuentran la jacana menor, la garza real y el pato negro africano, mientras que el bosque alberga a los trogones de Narina, el nectarina de collar y el nectarina de penacho naranja, el obispo amarillo, el viuda de pantano de Hatlaub y los turacos de Ross, que son difíciles de pasar por alto.